“A propósito de un clásico Deja-Vu Tributario Argentino” Comentario bibliográfico de Adolfo Atchabahian


Comentario bibliográfico en el diario La Ley realizado por Adolfo Atchabahian,  sobre el libro de Humberto Diez “Régimen de Sinceramiento Fiscal. Análisis Integral” 

Por: ADOLFO ATCHABAHIAN 

Sea éste un sucinto introito, a manera de síntesis concerniente a una normativa integrante del ordenamiento jurídico nacional, dada por la ley 27.260, del 22 de julio de 2016, que luce no pocos lugares comunes con conocidos antecedentes legislativos de nuestro historial tributario.

Aun cuando sea así, lo más aconsejable es que este comentario –a guisa de reseña– tenga brevedad, sea conciso, si bien en el presente caso, esa ley reviste algunas características inusuales, que le asignan peculiaridad y la diferencian de la que, por ejemplo, iniciara la saga de las análogas por sus fines, como la aprobada en la segunda mitad de la década de los años 50 en el siglo pasado, cuyo objetivo principal fue, también, el de constituirse en “blanqueo de capitales”.

Esto es: se trata de brindar una nueva oportunidad a favor de los contribuyentes –o de quienes nunca atinaron aún en investir ese carácter, e insisten en la contumaz e incivil actitud sus deberes como ciudadanos– no muy fieles en el cumplimiento de sus obligaciones tributarias en tiempo y forma, para tratar de ese modo “ponerse al día con los impuestos”.

Desde ahora podemos fundadamente decir que esta obra de Humberto P. Diez –que la suma a la trayectoria de proficuo tributarista– y sus colaboradores, desarrolla y logra a la perfección el objetivo de ofrecer la información cabal para facilitar la comprensión de la ley 27.260, dada a conocer como “ley de sinceramiento fiscal”.

Así la denominan Humberto Diez, sin remilgos ni rodeos, de conformidad con la terminología oficial utilizada. Vale decir, se trata de una ley que confiesa de ese modo, tácitamente, la existencia de faltas, de infracciones cometidas por algunos contribuyentes, a quienes esta ley procura redimir, si ellos acatan sus normas.

Una de las virtudes no pequeñas de la ley 27.260 es la de haber dado a buena parte de la recaudación que de ella se obtenga la finalidad específica de servir a la “reparación histórica para jubilados y pensionados”, de conformidad con un “programa nacional” instituido al efecto.

Además, por primera vez, la ley 27.260 premia a los contribuyentes cuya trayectoria, en tanto tales, ponga de manifiesto que con anterioridad han satisfecho en tiempo y forma sus obligaciones tributarias.

Por consiguiente, al resumir la secuencia de los títulos de dicha ley, anotamos que la preceden las normas sobre el “programa nacional” que acabamos de mencionar, cuyo objeto es el “de implementar acuerdos que permitan reajustar los haberes y cancelar las deudas previsionales con respecto a aquellos beneficiarios que reúnan los requisitos establecidos por la presente ley”. Los títulos del Libro I de la ley están dedicados a contemplar los aspectos ineludibles de tal “programa nacional”.

Por otro lado, la ley 27.260 intenta atender a otros claros y muy atendibles propósitos referidos a la materia tributaria, cuya glosa no debemos soslayar. Así ocurre con su Libro II –en siete títulos–, especialmente referido al “Régimen de sinceramiento fiscal”, cuyas detalladas disposiciones aparecen esclarecidas con minuciosa explicitación y detenimiento en la obra que comentamos.

Entre los aludidos en el párrafo anterior, el título III se refiere específicamente es atinente a los “Beneficios para contribuyentes cumplidores”, mientras los títulos IV y V comprenden las modificaciones a la ley del impuesto sobre los beneficios personales y a la del impuesto a las ganancias. Cabe destacar que el título referente a estas últimas contiene la derogación del impuesto a la ganancia mínima presunta “para los ejercicios que se inicien a partir del 1° de enero de 2019”.

En respuesta evidente al clamor bastante generalizado –aunque mucha veces lleno de vaguedad conceptual– de encarar, a nivel nacional, una “reforma tributaria”, el título VI dispone crear una Comisión Bicameral, con ese objetivo, para ser integrada por quince diputados y quince senadores.

En fin, de conformidad con todo cuanto llevamos expuesto precedentemente, la obra dirigida por Humberto Diez encierra, efectivamente, con grande solvencia intelectual, el “análisis integral” de todo cuanto tiene relevancia en los preceptos de la ley 27.260 con referencia para todos aquellos que, sea en su calidad de sujetos de derecho integrantes de la clase pasiva en nuestro país, sea como “contribuyentes cumplidores” que, en tanto tales, ostentan acreencias ante el fisco, o bien sean deudores del fisco, en razón de su acogimiento al “régimen de sinceramiento fiscal”.

En una palabra: no falta nada en esta obra, que comprenda y sea de interés para ese universo de sujetos de derecho, por cuanto entendemos con certeza que se trata de un libro de consulta imprescindible para interpretar y aplicar la normativa arriba glosada de la ley 27.260, para cuyos resultados, en términos recaudatorios, han sido cifradas tan generosas expectativas.

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